YEGUADA SEÑORIO DE BARIAIN
VILLACARRIEDO (Cantabria)

EN PRIMERA LÍNEA
DE LA PRODUCCIÓN
DE CABALLOS DEPORTIVOS
DE PRE

Gaucho III: Top Spanish Horse
in Open Competition


Informe © PURA RAZA (Diciembre de 2001)

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Ciertamente, en los ámbitos del caballo dePRE estamos muy acostumbrados a descubrir excelsos y magníficos ejemplares exhibidos en ferias y concursos bajo los sellos y marchamos (que no bajo los hierros y cunas) de ganaderías jóvenes o relativamente jóvenes. A lo que no estamos tan acostumbrados, por inusual y escasamente frecuente, es a encontrar ganaderías jóvenes o de relativa reciente constitución capaces de presentar una producción global homogénea, de calidad y altamente competitiva, tanto dentro de los esquemas de mercado como dentro del terreno de la competición deportiva. Es decir, ganaderías que sean por encima de todo ganaderías (valga la redundancia). O lo que es lo mismo: empresas comprometidas antes que nada y por encima de todo, con la línea y la calidad de sus productos.
Una de esas ganaderías que pueden contarse con los dedos de una mano y que son, antes que cualquier otra cosa, ganaderías, es la yeguada Señorío de Bariain. Una empresa en toda la dimensión de la palabra, próxima a cumplir los veinte años de existencia, ubicadas sus instalaciones en Extremadura hasta hace un par de años, y definitivamente instalada en Villacarriedo (Cantabria). Es decir, veinte años de calidad dentro de una producción homogénea y de calidad, ininterrumpida desde el primer momento, cuyo indudable éxito nos explicaba su gerente y propietario, Álvaro Muguruza, con modestia, pero con la indisimulada satisfacción y seguridad de haber situado a Señorío de Bariain en la primera línea de mercado del caballo de Pura Raza Española.
“Yo creo, sin exagerar, pero siendo justos, que el motivo principal del carácter homogéneo de nuestra producción, y de la calidad que a todas luces pone de relieve la demanda de mercado que siempre han experimentado nuestros productos (que no es que yo lo afirme...), se debe a una razón fundamental, que ha sido determinante en el desarrollo de Señorío de Bariain. Nosotros compramos en el año 1982 una ganadería completa, perfectamente seleccionada su producción, y a pleno rendimiento, como era en esos momentos la ganadería de Moreno Lovera. Esta ganadería cordobesa contaba a finales de los años setenta con los magníficos ingredientes que suponía y supone la herencia genética de Escalera y de Yeguada Militar. Inmejorable base sobre la que empezamos a trabajar, y sobre la que nosotros mismos llevamos a cabo una primera selección, desechando una buena parte de las yeguas, que no consideremos oportuno incluir en el núcleo fundacional. De ahí que podamos decir que la nuestra es una ganadería en la que se ha “madreado” mucho, pero dentro de la cual hemos tenido la suerte o hemos sabido elegir, asimismo, los sementales adecuados”.

En está línea, continuó Álvaro de Muguruza señalando que sería injusto olvidar en sus orígenes la presencia que representó también el hierro del Bocado, a través de los sementales Habanero V y Peruano. El primero era puro Bocado. Al tiempo que Peruano, por su parte, fue un semental de la ganadería Francisco Fernández-Daza, con parte de su ascendencia en el Bocado, con el que Señorío de Bariain llevó a cabo un positivo intercambio, siempre con el afán de buscar fórmulas de refresco que permitieran mantener los niveles de calidad tradicionales. “Y ciertamente los ensayos con Peruano terminaron ofreciendo unos excelentes resultados en términos de producción —señaló el gerente y propietario de Señorío de Bariain—, dentro de los cuales destacó la presencia de Baviera IV (1985), una de las yeguas más representativas de nuestra ganadería, fruto de la unión de Peruano con Deseada XIV”.
Poco tiempo después, Señorío de Bariain introdujo en su acerbo el hierro de Miura, a través de los célebres Panadero VII y Panadero VIII, este último flamante campeón de campeones en la Feria de Jerez y padre, por más señas, de ese caballo legendario que la yeguada de Villacarriedo ha ofrecido al mundo: el celebérrimo Gaucho III (1990, por Panadero VIII y Bizarra XIII). Destacada elección la de “los panaderos” por parte de Señorío de Bariain, fruto un trabajo selectivo de estudiada coherencia, pues de alguna manera vinieron a reforzar la potencia genética de un tronco que tenía sólidas bases en la Yeguada Militar. No hay que olvidar que Panadero VII y Panadero VIII, hijos de una misma yegua de Miura (Panadera V), eran hijos de sendos sementales de la Yeguada Militar. Panadero VII, hijo de Gemelo II y bisnieto de Bilbaino III, y Panadero VIII, hijo de Lebrijano III y nieto de Agente: razones de progenie y parentela más que sobradas que explicarían, en gran medida, junto a unas hembras de primera calidad, el indiscutible nivel de muchos de los productos de esta yeguada.
Por esas fechas también, y hacia finales de los años ochenta, entran en liza dos sementales del hierro de Guardiola: Nadal VI y Victorioso III. Hijos de Nadal y Victoriosa IV, Nadal y Victorioso eran hermanos por parte de padre: hijos de Centella V, nietos de Maromo y bisnietos de Gorrón II.

Y de esta forma es como se llega a los últimos años, en los que se mantiene de alguna forma el núcleo de las madres, con la evolución lógica en el transcurso de veinte años y las sangres introducidas por los nuevos sementales (nunca del todo ajenas al tronco básico). Así fue como en estos últimos años entró en juego otro semental decisivo en la línea de producción de esta ganadería. Nos referimos a Oficial XXIX, del hierro de Marín García, hermano de la campeona de España Zancarronera, hijo de Albero II, nieto de César y bisnieto de Maluso. Con lo que podríamos decir que, de nuevo, Señorío de Bariain “introduce cambios para que todo siga igual” o incluso para que las cosas vayan a mejor... Pues hay que hacer notar en el trabajo de selección genética de esta ganadería que los sucesivos cambios de sementales, lejos de la política del ensayo probabilístico y el error, giran en torno a la coherencia de ese denominador común que representa la sombra de Maluso, omnipresente en las mejores sublíneas de Escalera y de la misma Yeguada Militar. Es decir, que podríamos resumir el trabajo de estos veinte años dentro de Señorío de Bariain como un ejercicio de coherencia y rigor dentro de la herencia selectiva que se recoge de José Moreno Lovera tras la compra de la ganadería.
Hoy, esta yeguada de Villacarriedo cuenta con veintitrés yeguas de vientre y tres sementales: Lastur, (1995, por Gaucho III y Milagrosa VIII), Meabe (por Pedido e Inquisidora, y nieto de Gorrón II) y Toronjo III (1994, por Hechicero y Toronja), procedente éste del hierro de Candau y de momento en observación, “a la espera de abrir sangres.” Entre la calidad de sus yeguas ha sobresalido una hembra ya mítica y singular: Grulla, Gran Campeona de las Américas en Costa Rica, o hembras todavía en plena producción en Cantabria como Bizarra, campeona absoluta de movimientos con un año y madre de Gaucho, o la ya citada Baviera.

...Los resultados hablan por sí mismos. De tal forma que sobran interpretaciones teóricas y juicios de valor, si hacemos un somero repaso a la descendencia de la casa. Basta citar a algunos de sus más representativos exponentes... El célebre Binguero, por ejemplo (por Navarro V y Binguera) nieto de Albero II, bisnieto de César y padre de Atiza II, en contra de la opinión común, fue un caballo nacido en la yeguada Señorío de Bariain.
Otro de los productos destacados de esta ganadería a lo largo de las dos últimas temporadas, que prueba la aptitud funcional de la calidad genética y la predisposición y conformación de los ejemplares de esta casa para la competición deportiva y para la doma de alta competición es el caballo Karateka, hoy propiedad de la Yeguada Vistabella. Karateka (1994, por Gaucho III y Baviera IV), de la mano del jinete Sebastián Bastida, se está manifestando en el terreno de la doma clásica como el más digno representante de las excelencias del padre: Gaucho III, de todos conocido, auténtico dressage champion y triunfador en las américas.
Por estas mismas fechas estamos asistiendo también a la importante campaña de lanzamiento que, a bombo y platillo, lleva a cabo el madrileño centro Los Arcos con su semental Kefren. Evidentemente, y no podía ser de otra forma, Kefren (1994, por Victorioso III y Oficiala XIII), nieto de Centella V y bisnieto de Maromo, es un caballo del hierro de Señorío de Bariain. Igual que el semental de Yeguada Cubas, Deseado XXIX: un caballo nacido en 1988, hijo del miura Panadero VII y de Deseada XIV.
Por otra parte, dos caballos correspondientes al año de la “k”, triunfan en la doma de alta competición en México, bajo las riendas de la amazona Lourdes Ariza, pues hay que hacer notar a nuestros lectores que el área representada por centroamérica, México y Usa conforman hoy la más importante porción de mercado de esta ganadería, seguida del mercado británico y europeo. Estos dos “mexicanos” del año de la “k” (1994) son Kogovo y Kiel. El primero es hijo de Nadal VI y Extremeña VIII, y nieto de Centella V por el padre y de Panadero VII por la madre. Kiel, por su parte, es hijo de Victorioso III y Gavilana VI, y nieto de Centella V por el padre y de Panadero VIII por la madre.

En otro orden, hay que destacar que importantes y avezados jinetes de doma clásica han peregrinado hasta la ganadería de Villacarriedo en busca de futuros campeones. O el caso de ganaderos que han reorientado o fundado sus ganaderías con el importante material que hoy proporciona semejante bagaje genético. Es el caso de Enrique Guerrero y de ganadería La Lira y la W, constituidos hoy como importante centro de continuidad de la obra emprendida por Moreno Lovera y desarrollada plenamente a lo largo de los últimos veinte años por Álvaro Muguruza.
Y por último, qué decir que no se haya referido a estas alturas del célebre Gaucho III, quizá el ejemplar más representativo de la especie junto a sus consanguíneos Evento, un pariente no demasiado lejano y con referente en Agente, y su propio hermano por parte de padre, el célebre y exitoso Invasor.
Tras ser vendido al jinete Juan Matute, Gaucho III (1990, por Panadero VIII y Bizarra, nieto de Peruano por parte de madre, y de Lebrijano III por parte de padre, bisnieto de Agente, en consecuencia, y tataranieto de Maluso) terminó en USA, en 1998, bajo la tutela de su actual propietaria, Janne H. Rumbough, donde consiguió consagrarse, llegado el año 2000, como una auténtica estrella de la alta competición. Una infortunada lesión lo ha tenido apartado de los escenarios deportivos este pasado año 2001 y ocupado en tareas de reproducción. Importante y no definitiva labor la desarrollada en el 2001, pues esperamos su pronto retorno a las pistas, tras lo cual podremos evaluar en USA el nivel de calidad de una descendencia que en España, y como ya hemos comentado, ha probado excelentes resultados en caballos como Karateka, Lamiaco o Lastur.
Se trata de la nueva y lejana familia americana de esta vieja estirpe de “escaleras” y caballos de la Yeguada Militar que con tanta sabiduría han sabido recrear y situar a la altura de los tiempos Álvaro de Muguruza y su equipo de trabajo.
Algún día hablaremos de ella... Pero hasta ese momento, y a la espera de que crezca, le reservamos capítulo aparte dentro de las mil facetas bajo las que pueden abordarse los logros de una yeguada como Señorío de Bariain. Hasta entonces, quedamos comprometidos a hablar de la descendencia americana de Gaucho III. Lo dicho...
Texto: E. Ferrer

 

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© Texto y Fotos: PURA RAZA. N 17 / Octubre-Diciembre de 2001




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